Del libro “El Diosero” de Francisco Rojas
González.
Él era de
Bachajon venía de una familia de alfareros, había aprendido a manejar el barro,
el padre Juan Lucas (indio tzeltal), se adueñó del secreto de su hijo, que le
había cachado cantando una tonadita tristona y fue ahí cuando le dijo a su
hijo, ese pájaro quiere tuna. Ella también era de Bachajon, y día a día iba por
agua al riachuelo y pasaba frente a él portalillo de Juan Lucas.
Una mañana chocaron las dos miradas sin
haber ninguna reacción, sin embargo desde entonces ella acortaba sus pasos al
pasar frente a la casa de Juan Lucas, por su parte el hijo de Juan Lucas
detenía sus actividades y la miraba fijamente hasta que se perdía entre el
follaje que bordea el rio.
Juan un día
siguió la mirada de su hijo y vio que el fin de esta era aquella muchacha,
poniendo en marcha su obligación como padre, que era ir con el “prencipal” y
pidiéndole que fuera a pedir a la muchacha, cargados de presentes fueron en
busca del padre de la joven y dándole a la joven los presentes ella los
rechazo, la segunda vez también le llevaron presentes y de la misma manera los
rechaza, haciendo que aquellos hombres regresen de nuevo a casa con sus
presentes.
La tercera y
última vez ellos llevan regalos más finos como un huipil, un enredo de lana,
artes, gargantilla de alambre y una argolla nupcial, presentes del novio a la
novia. Se habla de las fechas, padrinos etc. todos los preparativos para el
gran evento nupcial, como es costumbre un día antes la novia junto a su madre y
vecinas cercanas preparan las tortillas y el mole negro para la celebración. Al
estar ahí frente a frente se miran por primera vez a corta distancia. La joven
sonríe y él se pone grave y baja la cabeza, el “prencipal” se pone al centro,
la madre de la joven riega pétalos de rosa sobre el piso, la pareja se
arrodilla humildemente a los pies del “prencipal”, y el mismo les habla de los
derechos como hombre y de sumisiones para la mujer, ordenes de él y
acatamientos que debe haber por parte de ella. Los hace que se tomen las manos
y reza con ellos.
Como es
costumbre la nueva desposada se pone ante el suegro y besa sus plantas, él la
levanta y la lleva ante su hijo, la madre de la nueva desposada va frente al
hijo de Juan y le dice- Es tu mujer –dice con solemnidad al yerno- cuando
gustes la podrás llevar a tu casa para que te caliente el tepexco. El sale
lentamente y siguiéndolo sale la joven de manera alegre por ser el día más
feliz de su vida, según como lo marcan todas las mujeres.



